This post is also available in: English (Inglés)

La construcción cerebral del dolor: de la nocicepción a la compasión

La experiencia aversiva que llamamos “dolor” es el resultado de la activación coordinada de múltiples áreas tálamo-corticales, descritas a menudo como la “Matriz-Dolor”. Ésta no debe concebirse como una organización fija de estructuras, sino más bien como un sistema fluído, compuesto por diferentes redes neuronales de nivel diferente y en interacción continua. La más precoz, o “matriz nociceptiva”, incluye las regiones receptoras de aferencias nociceptivas ascendentes. Los registros EEG intracorticales en el ser humano han mostrado que el procesamiento nociceptivo cortical se inicia simultáneamente en regiones sensoriales, motoras y límbicas, que son activadas en paralelo por las vías espinotalámicas y espino-parabraquiales. Otro conjunto de estructuras de más alto nivel (“matriz de segundo orden”) es necesario para responder al valor comportamental (”saliencia”) de los estímulos nocivos, para iniciar controles cognitivos y atencionales, y en suma para permitir el paso de la nocicepción hacia el dolor consciente. A mázs alto nivel, la experiencia dolorosa es modulada por el estado previo del sujeto, sus expectativas y creencias, que constituyen una “matriz de tercer orden”, actúan a través de áreas supramodales y de regiones con proyecciones corticales muy dispersas, como el área tegmental ventral.

La disociación que establecemos entre estos diferentes procesos, aunque útil desde un punto de vista didáctico, no debe ocultar su interdependencia y extrema flexibilidad. Aunque nuestras descripciones sont todavía muy incompletas, los datos obtenidos muestran que la combinación de la neuroimagen funcional y la electrofisiología permite de avanzar más allá de una descripción puramente fenomenológica, y propone hipótesis explorables que serán confirmadas o descartadas en los próximos años. La percepción del dolor se nos muestra como un proceso activo de interpretación, continuamente reconstruyéndose por la integración de los influjos sensoriales con los recuerdos y las representaciones internas, y dando substancia al modelo de nocicepción-percepción-sufrimiento. Y es el sufrimiento, más que el dolor, el que lleva al paciente hacia el terapeuta.

Luis García-Larrea

  • Luis García-Larrea (Madrid, 1956) obtuvo su doctorado y la especialización en Neurofisiología Clínica por la Universidad de Barcelona (España).
  • Actualmente es Director de Investigación en el INSERM (Agencia Nacional de Investigación Médica, Francia), Jefe del Laboratorio de Investigación Inserm / Universidad «Integración Central del Dolor en Humanos» (NeuroPain) en el Centro de Neurociencia de Lyon, y miembro del Centro del Dolor en el Hospital Neurológico de Lyon.
  • Sus principales intereses de investigación son el procesamiento cortical de sensaciones somáticas, el diagnóstico y predicción del dolor neuropático, y su terapia mediante neuroestimulación cortical. Es autor de más de 200 publicaciones científicas y 50 artículos didácticos sobre estos temas, y editor del libro «Pain in the Conscious Brain» (IASP–Wolters-Kluver 2016).
  • Se desempeñó como Presidente de las Sociedades Francesas (2008-10) y Europeas (2010-2015) de Neurofisiología Clínica, como Director Adjunto del Departamento de Biología Humana de la Universidad Lyon Claude Bernard (2013-2018), y actualmente es Editor En Jefe de La Journal of Pain (2016 – ).
  • Es miembro de los Grupos de Trabajo Europeos para la Evaluación del dolor neuropático y las técnicas de neuroestimulación (Federación Europea de Neurología – EFNS), y ha recibido premios del Institut de France (Premio de Neurociencia 2009; Premio de investigación del dolor 2015), la Sociedad Francesa del Dolor (Premio de Investigación Traslacional 2013) y el IASP (Premio Ronald Melzack 2012).

Luis García-Larrea

  • Luis García-Larrea (Madrid, 1956) obtuvo su doctorado y la especialización en Neurofisiología Clínica por la Universidad de Barcelona (España).
  • Actualmente es Director de Investigación en el INSERM (Agencia Nacional de Investigación Médica, Francia), Jefe del Laboratorio de Investigación Inserm / Universidad «Integración Central del Dolor en Humanos» (NeuroPain) en el Centro de Neurociencia de Lyon, y miembro del Centro del Dolor en el Hospital Neurológico de Lyon.
  • Sus principales intereses de investigación son el procesamiento cortical de sensaciones somáticas, el diagnóstico y predicción del dolor neuropático, y su terapia mediante neuroestimulación cortical. Es autor de más de 200 publicaciones científicas y 50 artículos didácticos sobre estos temas, y editor del libro «Pain in the Conscious Brain» (IASP–Wolters-Kluver 2016).
  • Se desempeñó como Presidente de las Sociedades Francesas (2008-10) y Europeas (2010-2015) de Neurofisiología Clínica, como Director Adjunto del Departamento de Biología Humana de la Universidad Lyon Claude Bernard (2013-2018), y actualmente es Editor En Jefe de La Journal of Pain (2016 – ).
  • Es miembro de los Grupos de Trabajo Europeos para la Evaluación del dolor neuropático y las técnicas de neuroestimulación (Federación Europea de Neurología – EFNS), y ha recibido premios del Institut de France (Premio de Neurociencia 2009; Premio de investigación del dolor 2015), la Sociedad Francesa del Dolor (Premio de Investigación Traslacional 2013) y el IASP (Premio Ronald Melzack 2012).

La construcción cerebral del dolor: de la nocicepción a la compasión

La experiencia aversiva que llamamos “dolor” es el resultado de la activación coordinada de múltiples áreas tálamo-corticales, descritas a menudo como la “Matriz-Dolor”. Ésta no debe concebirse como una organización fija de estructuras, sino más bien como un sistema fluído, compuesto por diferentes redes neuronales de nivel diferente y en interacción continua. La más precoz, o “matriz nociceptiva”, incluye las regiones receptoras de aferencias nociceptivas ascendentes. Los registros EEG intracorticales en el ser humano han mostrado que el procesamiento nociceptivo cortical se inicia simultáneamente en regiones sensoriales, motoras y límbicas, que son activadas en paralelo por las vías espinotalámicas y espino-parabraquiales. Otro conjunto de estructuras de más alto nivel (“matriz de segundo orden”) es necesario para responder al valor comportamental (”saliencia”) de los estímulos nocivos, para iniciar controles cognitivos y atencionales, y en suma para permitir el paso de la nocicepción hacia el dolor consciente. A mázs alto nivel, la experiencia dolorosa es modulada por el estado previo del sujeto, sus expectativas y creencias, que constituyen una “matriz de tercer orden”, actúan a través de áreas supramodales y de regiones con proyecciones corticales muy dispersas, como el área tegmental ventral.

La disociación que establecemos entre estos diferentes procesos, aunque útil desde un punto de vista didáctico, no debe ocultar su interdependencia y extrema flexibilidad. Aunque nuestras descripciones sont todavía muy incompletas, los datos obtenidos muestran que la combinación de la neuroimagen funcional y la electrofisiología permite de avanzar más allá de una descripción puramente fenomenológica, y propone hipótesis explorables que serán confirmadas o descartadas en los próximos años. La percepción del dolor se nos muestra como un proceso activo de interpretación, continuamente reconstruyéndose por la integración de los influjos sensoriales con los recuerdos y las representaciones internas, y dando substancia al modelo de nocicepción-percepción-sufrimiento. Y es el sufrimiento, más que el dolor, el que lleva al paciente hacia el terapeuta.